martes, 30 de abril de 2013
95
Y aunque ella nunca se ilusionaba, no daba nada por hecho ni creía en nada con fervor, esa noche se permitió dejar de lado las lágrimas y dormir con una sonrisa que tardaría en borrarse de su cara.
domingo, 28 de abril de 2013
RRT
Dulce veneno que recorre mis labios. Dulce, tan dulce, como tu necesidad. Mi boca te busca, te encuentra, y no hay vuelta atrás, no me puedo separar. Te busco, te encuentro y ¿qué hago? no lo sé. Sólo estás. No hay suelo ni cielo, no hay nada más. No hay final, ¿acaso principio? Me veo perdida si termino. Me miras y me desarmas, mi alma no da señal. Pero para parar, porfavor, no me mires más. Corazón, dulce amor, desisto en mi afán. Ven y bésame, mírame, necesito olvidar el final. Ven, ven, pero ven ya. Ya, ámame, para que no se acabe. Jamás.
domingo, 14 de abril de 2013
El amor es como tender calcetines.
Cuando tiendes los calcetines, recién lavados, vas uno por uno, colocándolos, hasta que encuentras a su pareja. Entonces los pones los dos juntos, para que al vestirte no vayas con dos diferentes. Pero los calcetines, con la magia que tienen, desaparecen solos. Entonces te ves que hay algunos, dos o tres, con sus parejas, mientras que los otros están solos.
Las parejas están dispersas, perdidas por ahí, y quizás no las encuentras hasta que miras debajo de la cama, o en la lavadora. Ves a los calcetines, felices con sus parejas, hasta que un día se separan, en un lavado o en un zapato. O simplemente nunca ha visto a su pareja. Después encuentras al calcetín con otras u otros, con dibujitos, de colores diferentes, pero que no se les parecen. Ves a un calcetín violeta con otro del mismo tono, pero más grande. O ves uno amarillo que intenta hacer migas con uno naranja claro. Pero por mucho que los veas juntos, siempre lo tiendes buscando a su pareja.
Los calcetines vagan por ahí. Algunos encuentran a su pareja y la pierden, e intentan volver a encontrar a su "otro" con calcetines de distintos colores, pero no, nunca será igual. Están los que pierden a su pareja y despué sla encuentran. Los hay que se pasan muchos lavados sin ver a su igual. E intentarlo con otros calcetines no funcionan, porque siempre llega el momento en el que los separan.
Y ahí estás, pensando en tu otro "igual". Pensando en encontrarlo y probando con algunos. Piensas que se parecen a ti, y es así, pero después las cosas van mal y no te das cuenta de por qué hasta que encuentras a tu pareja en la lavadora, o debajo de la cama, o en un zapato, o al lado en la tendedera. Piensas que no sirvió de nada lamentarse porque ahí está, por fin. Puede que ocurra algo que los separe, puede que se pierdan alguna vez, pero si deben reencontrarse, la tendedera estará preparando el encuentro como una celestina, que juega con las vidas de los calcetines, sin darse cuenta.
Las parejas están dispersas, perdidas por ahí, y quizás no las encuentras hasta que miras debajo de la cama, o en la lavadora. Ves a los calcetines, felices con sus parejas, hasta que un día se separan, en un lavado o en un zapato. O simplemente nunca ha visto a su pareja. Después encuentras al calcetín con otras u otros, con dibujitos, de colores diferentes, pero que no se les parecen. Ves a un calcetín violeta con otro del mismo tono, pero más grande. O ves uno amarillo que intenta hacer migas con uno naranja claro. Pero por mucho que los veas juntos, siempre lo tiendes buscando a su pareja.
Los calcetines vagan por ahí. Algunos encuentran a su pareja y la pierden, e intentan volver a encontrar a su "otro" con calcetines de distintos colores, pero no, nunca será igual. Están los que pierden a su pareja y despué sla encuentran. Los hay que se pasan muchos lavados sin ver a su igual. E intentarlo con otros calcetines no funcionan, porque siempre llega el momento en el que los separan.
Y ahí estás, pensando en tu otro "igual". Pensando en encontrarlo y probando con algunos. Piensas que se parecen a ti, y es así, pero después las cosas van mal y no te das cuenta de por qué hasta que encuentras a tu pareja en la lavadora, o debajo de la cama, o en un zapato, o al lado en la tendedera. Piensas que no sirvió de nada lamentarse porque ahí está, por fin. Puede que ocurra algo que los separe, puede que se pierdan alguna vez, pero si deben reencontrarse, la tendedera estará preparando el encuentro como una celestina, que juega con las vidas de los calcetines, sin darse cuenta.
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