miércoles, 29 de enero de 2014

Envidia, ¿por qué existes?

Qué tonta soy, qué tonta. Aún cuando posees todos los bienes, siempre de ellos piensas que carecéis. Así estoy, enfadada por la envidia, enfadada por tenerla, porque existe y por lo que causa. Enfadada sobretodo por ser desagradecida, por quejarme de no haber hecho lo que quería, por envidiar algo que pude tener. Y sobretodo, enfadada porque sé que aunque tuviera la oportunidad otra vez, seguiría sin aprovecharlo. Ojalá pudiera saber qué sienten los demás, para no sentirme sola en esto, para saber si soy yo el problema. Para entender por qué, después de tanto tiempo, aún te veo y me sigue doliendo.

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